¿ESTÁS EMBARAZADA?



1. ¿Puede alguien obligarme a abortar?
2. ¿Me va a doler el procedimiento de aborto?
3. ¿Podré tener otros hijos tras un aborto?
4. ¿Existe algún riesgo físico para mí si aborto?
5. Si me someto a una aborto provocado, ¿lo olvidaré?
6. ¿Podría haber alguna consecuencia psicológica para mí si aborto?
7. ¿Puede afectar un aborto provocado a mi relación de pareja?
8. Me han dicho que el embrión no es nada, ¿es verdad?
9. ¿Sufre el embrión o feto con el aborto?
10. ¿El aborto es un acontecimiento dramático o trágico en la vida de la mujer?
11. ¿Cuándo comienza a latir el corazón del embrión?
12. ¿Existe comunicación entre la madre y su hijo durante el embarazo?
13. ¿Qué beneficios tiene la maternidad para una mujer?



1. ¿Puede alguien obligarme a abortar?
No. Nadie puede obligarte a atentar contra tu integridad física, ni tu pareja, ni tus amigos, ni en tu trabajo, ni tu médico, ni tu familia. Y si eres menor de edad y no quieres abortar puedes denunciar a los adultos que quieran obligarte. En el caso de que sean tus padres, no te asustes. Tenemos medios de conciliación familiar y, en el peor de los casos, hay instituciones que te acogerán y te cuidarán.

2. ¿Me va a doler el procedimiento de aborto?
Sí, te podría doler. En los abortos quirúrgicos te pueden poner anestesia total, y en ese caso no te dolerá, aunque sentirás molestias después. Pero en la mayoría de los casos se realiza con anestesia local. En palabras de una persona que ha pasado por ello, "la sensación es de vaciado, que te vacían de cintura para abajo, como si te arrancaran los órganos". (Esperanza Puente, "Rompiendo el silencio. Testimonios de mujeres que han sufrido un aborto provocado"). Muchas mujeres describen sensaciones similares. El dolor es mayor si no se utiliza ningún tipo de anestesia.
Muchas mujeres salen con un trauma importante tras tan desagradable experiencia.

3. ¿Podré tener otros hijos tras un aborto?
En general, sí. Pero tienes que tener en cuenta que se trata de una cirugía sobre el útero que no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherenecias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura. 

Los ginecólogos se encuentran a menudo con pacientes que después de un aborto, y sobretodo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía. Otras veces, si se daña el cervix o cuello del útero, debes saber que, en embarazos futuros, hay riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que llamamos incompetencia cervical. 
Toda esta información deberías encontrarla en el consentimiento informado previo al aborto. Si no la encuentras, debe exigir que se te explique y, sobretodo, los riesgos específicos en tu caso, ya que por las características propias de cada cuerpo, el riesgo podría estar incrementado.


4. ¿Existe algún riesgo físico para mí si aborto?
Sí, sea cual sea la técnica utilizada siempre se trata de un procedimiento quirúrgico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. Algunas de las complicaciones más frecuentes son: Infección, trauma del cervix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad, absceso pélvico, tromboembolismo, que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos, formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintis órganos, sepsis (infección en la sangre), entre otros.

5. Si me someto a una aborto provocado, ¿lo olvidaré?
Para una mujer es muy difícil olvidar la pérdida de un hijo, sea en un aborto espontáneo o provocado. Hay mujeres que comentan que bloquearon temporalmente el recuerdo de ese hecho, pero que más tarde, incluso 5, 10, 20 ó 30 años después, ese recuerdo se hizo presente de nuevo. Podemos encontrar personas, mujeres y hombres, que consideran que la decisión fue la correcta (fase de reafirmación del síndrome post-aborto), pero aún así, recuerdan la pérdida y hablan de ella con tristeza. Otras, muy afectadas por el aborto, lo actualizan con dolor en cada aniversario del posible nacimiento del hijo, de la fecha del aborto, etc.

6. ¿Podría haber alguna consecuencia psicológica para mí si aborto?
Está demostrado que muchas mujeres, la mayoría, sufren una o varias de entre las siguientes secuelas psicológicas tras el aborto, lo que se llama el síndrome post aborto: ansiedad, depresión, mayor consumo de drogas y alcohol, baja autoestima, ideas suicidas, pesadillas, disfunciones alimenticias, disfunciones sexuales, desajustes vínculo madre-hijo en futuras maternidades, estés post-traumático, duelo, etc. Estas secuelas pueden requerir atención psicológica y/o psiquiátrica. 

Hay factores que predisponen en mayor medida a sufrir el síndrome post aborto y en un grado más severo: minoría de edad, ser coaccionada por su entorno o las circunstancias a abortar, tener sentimientos contrapuestos ante la decisión de abortar, tener reparos morales ante el aborto o que éste suponga ir en contra de los deseos maternales, padecer depresión, etc. 
La Dra. Susan Standford, psiquiatra canadiense experta en secuelas post-aborto, cuenta su propia experiencia y señala cómo la mujer puede recorrer los siguientes estadios:
- Desasosiego y tristeza. 
- Revive continuamente el momento traumatizante del aborto de un modo muy profundo. Aunque pasen los años, recuerda la vestimenta de la enfermera, las paredes de la habitación donde el aborto sucedió...y se pregunta cómo sería su hijo ahora. Suele tratar de justificarlo diciendo que no tenía otra opción, que no podía hacer otra cosa... pero ese pensamiento vuelve.
- Depresión intensa con un gran sentimiento de culpabilidad, perdiendo interés por las cosas que antes eran interesantes en su vida. A veces no ve otra salida que el suicidio; no como elección por la muerte en sí, sino como una salida de la situación de dolor y pena.
- Depresión de aniversario, que se sitúa alrededor de la fecha del posible nacimiento o alrededor de la fecha del aborto. 
Puedes encontrar más información en el libro de la psiquiatra Dra. Burke, "Mujeres Silenciadas" (Ed. Sekotia).
El Dr. John C.Willke, afirma que "es más fácil sacar al niño del útero de su madre que sacarlo de su pensamiento."
La mujer que se ha practicado un aborto se queda para siempre con la impresión imborrable de que ha eliminado la vida de su hijo. Es más, aquellas personas que tienen una cierta predisposición personal o familiar a la enfermedad mental, corren un riesgo mayor.


7. ¿Puede afectar un aborto provocado a mi relación de pareja?
Sí, podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60 y el 70 % (Dra. Burke). La razón está en conflictos surgidos en la toma de decisión sobre el aborto: cuando las mujeres se han sentido presionadas a abortar por la pareja, cuando alguno de los dos sufre en mayor medida la pérdida del hijo y no encuentra en el otro el apoyo emocional que necesita, cuando uno de los dos deseaba tener el hijo, o porque aparecen problemas derivados de las secuelas que podría sufrir la mujer tras el aborto: disfunciones sexuales, dificultades para superar el trauma del aborto, etc.

Pero también puede ocurrir el efecto contrario, es decir, una vez que la mujer decide seguir adelante con su embarazo, y la pareja supera la dificultad ante un embarazo no deseado o que se acompaña de problemas, está demostrado que la relación de pareja se hace más fuerte y se consolida.

8. Me han dicho que el embrión no es nada, ¿es verdad?
Cuando se unen el espermatozoide y el óvulo, en la trompa de Falopio, la célula que se forma (cigoto), antes de dividirse, ya tiene los 46 cromosomas que nos definen como seres humanos, y su propio código genético (ADN) distinto del de la madre y del padre. Desde la genética y la embriología existen evidencias científicas suficientes para afirmar que el embrión es un ser humano único e irrepetible. 

Desde la primera célula está ya constituido el nuevo cuerpo humano, ya que se inicia un proceso continuo de formación y cambio, desde el primer instante, obedeciendo a distintos procesos químicos y físicos. Está bien descrito como esa primera célula se comporta como un organismo entero, está polarizada en forma de cabeza y cuerpo, para desarrollar lo que tú y yo somos ahora. Esa primera célula es muy distinta a cualquier otra célula de tu cuerpo, ya que ninguna otra puede crecer para formar un ser humano nuevo. Poco a poco se va diferenciando y da lugar al embrión. Si te fijas en tu ecografía podrás ver el corazón, los brazos y las piernas; es decir un ser humano en crecimiento. Cuando nos encontramos con una mujer embarazada, le preguntamos por su hijo, damos por supuesto que lo que espera es un hijo, no un amasijo de células. Cuando una mujer pierde un hijo en un aborto espontáneo, su entorno familiar y médico reconoce su pérdida, reconoce que ha perdido un hijo, y que lo normal es que pase un duelo más o menos largo por ello.

9. ¿Sufre el embrión o feto con el aborto?
Desde las primeras semanas empieza a constituirse su sistema nervioso, que le permite moverse, percibir estímulos y desarrollarse. Es cierto que quizá no sea consciente de ese dolor, pero tampoco lo es un recién nacido, no tiene memoria, pero sentir, siente. Está grabado que el feto, en el primer trimestre de embarazo, tiene sentido de supervivencia y evade los instrumentos quirúrgicos que lo dañan durante el aborto. La comunidad científica acepta casi en su mayoría que a partir de la semana 20 el feto siente dolor, y de hecho en algún estado americano se está intentando prohibir, por esta razón, el aborto a partir de esa semana. Pero ya empieza a haber evidencias de que podría sentir dolor a partir del segundo mes de embarazo. En realidad, cuando un feto se opera (de espina bífida o el corazón) intraútero, los médicos lo sedan para asegurarse que no sentirá dolor. En ciertos estados americanos, a la mujer se le ofrece la posibilidad de sedar al feto para que no sufra durante un aborto.

10. ¿El aborto es un acontecimiento dramático o trágico en la vida de la mujer?
El aborto es la finalización de forma brusca de un embarazo por la muerte del embrión o del feto. Esto supone un cambio brusco en el proceso fisiológico del embarazo que ya estaba en curso. Como consecuencia, se alteran las hormonas, vasos sanguíneos, útero y otros sistemas que estaban preparados para el embarazo. Estos cambios de forma brusca son siempre un hecho dramático para el cuerpo de la mujer y para su psique. 

Incluso personas muy favorables al aborto reconocen que el aborto, al ser la pérdida de un hijo, es un drama o una tragedia para la mujer. De ahí que haya un clamor social para que la mujer no se vea en la necesidad de sufrir un procedimiento tan traumático para ella.

11. ¿Cuándo comienza a latir el corazón del embrión?
Éste comienza a latir entre el día 17 y 21 después de la fecundación. Es decir, cuando una mujer empieza a sospechar que está embarazada, el esbozo de corazón de su embrión ya está latiendo. Podemos ver el latido del embrión mediante ecografía vaginal a las 5 o 6 semanas y ecografía abdominal a las 7-8 semanas. 

¿Cuándo pasa de llamarse embrión a llamarse feto? Cuando éste cumple 8 semanas después de la fecundación. 


Video ecografía de 8 semanas: 



12. ¿Existe comunicación entre la madre y su hijo durante el embarazo?
Sí, cada vez se conoce mejor este hecho. A las pocas horas de la formación del cigoto o óvulo fecundado, éste envía señales al cerebro materno que la avisan de que él está en las trompas. Sustancias químicas de la madre conducirán al embrión en su viaje por la trompa para que éste se acabe implantando en el útero de la madre unos días después de la fecundación. 

El sistema inmunológico de la madre debe adaptarse al hecho de que en su cuerpo hay otro organismo genéticamente distinto de ella y que no debe rechazar. Tan increíble es este hecho, que la madre no rechazará ni siquiera un embrión de otra mujer, como lo demuestra la existencia de madres de alquiler. 
Por otro lado, la progesterona y los movimientos fetales estimulan la producción de oxitocina, sustancia que parece reforzar el vínculo madre-hijo, tan necesario para la relación materno-filial tras el nacimiento. También, investigaciones recientes demuestran cómo células madre del hijo pasan al torrente sanguíneo de la madre y se almacenan en ésta, de forma que incluso muchos años después del nacimiento pueden contribuir a regenerar órganos dañados de la madre (corazón, etc.). 
Está demostrado que el feto escucha a la madre y aprende de alguna forma su acento. Un estudio reciente demuestra que los bebés al nacer lloran de forma distinta según el idioma de la madre.


13. ¿Qué beneficios tiene la maternidad para una mujer?

Los beneficios se producen tanto en el nivel físico como emocional y afectivo. 
Si nos centramos en los físicos: el embarazo es salud, supone el rejuvenecimiento del cuerpo de la mujer y protege de enfermedades. Existen cada vez más evidencias de que protege frente a diversos tipos de cáncer. 
Hay evidencias científicas de que la maternidad en mujeres muy jóvenes, incluso en el caso de embarazos imprevistos, produce índice menores de ansiedad, depresión, abuso de sustancias como drogas y alcohol o ideación suicida que en el caso de las que decidieron abortar. 



Cuando nos encontramos con opiniones, que dicen tener argumentos veraces, a favor del Aborto, nos preguntamos qué derecho tenemos para decidir terminar con la vida de otro.

Tené en cuenta que al abortar, parte de vos se daña; no sólo tu cuerpo sino  también tu estado emocional.
Si estás pasando por esta situación o conocés a alguien que lo está y querés ayudarlo, contáctate con nosotros. Sólo queremos ayudarte.

Abortos: polémica en la Ciudad


Fijan en 12 semanas de gestación el plazo límite en que pueden realizarse en casos de violaciones o peligro de salud de la madre; críticas de la oposición y de la Iglesia

El gobierno porteño reglamentó el procedimiento para la práctica de abortos no punibles en el sistema público de salud, que se realizará hasta la semana 12 de gestación, lo que fue considerado por legisladores de la oposición un "grave retroceso" porque "restringe" la práctica en caso de jóvenes discapacitadas en las que el embarazo se detecta en estado avanzado.
Las críticas llegaron incluso desde la Iglesia. El arzobispo de Buenos Aires calificó de "lamentable" la decisión de la administración de Mauricio Macri, y reiteró que "el aborto nunca es una solución": "Percibimos una vez más que se avanza deliberadamente en limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer. Esta decisión [...] tiene consecuencias jurídicas, culturales y éticas porque las leyes configuran la cultura de los pueblos, y una legislación que no protege la vida favorece una «cultura de la muerte»".
La resolución 1252, publicada ayer en el Boletín Oficial porteño, fue firmada el jueves por el ministro de Salud, Jorge Lemus. Es respuesta al fallo del 13 de marzo, en el que la Corte fijó la interpretación de los incisos 1 y 2 del artículo 86 del Código Penal, en el sentido de que el aborto no es punible cuando el embarazo es producto de una violación, por lo que la interrupción de la gestación no está supeditada a un trámite judicial, y exhortó a las provincias y la ciudad de Buenos Aires a implementar protocolos hospitalarios para resolver sin dilaciones esos casos.
DECLARACIÓN JURADA
La resolución prevé la asistencia legal, psicológica y social de las mujeres, y fijó en la semana 12 de gestación el plazo máximo para la práctica del aborto en el sistema público. Ese límite es uno de los puntos más objetados por la oposición.
En los casos de embarazos producto de una violación, se estableció que deberá presentarse una declaración jurada en la que se manifieste que la gestación es producto de una violación. Se aclaró: "En caso de que la mujer o su representante legal, según corresponda, hayan realizado la denuncia, no es necesaria la presentación de la declaración jurada, debiendo adjuntar copia certificada de la denuncia a la historia clínica".
Según publicó la agencia DyN, las menores de 18 años y las declaradas incapaces por sentencia judicial "deberán ser oídas e informadas en el proceso de decisión, haciéndoles saber las consecuencias de la práctica y las alternativas existentes", y dispuso que en el proceso también participen "las personas que por ley ejerzan su representación legal".
Se especificó que para los casos de abortos no punibles cuando esté en riesgo la vida o la salud de la mujer embarazada, "debe ser diagnosticado por el profesional interviniente" y que el director del hospital deberá confirmar el diagnóstico y la procedencia de la práctica.
La presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura, María Elena Naddeo, consideró que constituye un "grave retroceso" y que se trata de "un instrumento para obstaculizar" la realización de abortos no punibles. Su par Laura García Tuñón, de Buenos Aires para Todos, sostuvo: "Este protocolo confirma la estrategia del macrismo de obstaculizar el derecho al aborto no punible".
Por su parte, el Arzobispado también está en contra, en un mensaje difundido ayer, lamentó la decisión. La reglamentación del procedimiento sobre los abortos no punibles generó la respuesta del cardenal primado, quien llamó a adoptar "medidas a favor del derecho a la vida".

"El aborto nunca es solución. Una legislación que no protege la vida favorece la cultura de la muerte."





El camino de la vida

Muchas personas no tienen ni idea de las angustias que deben padecer quienes desean ser padres y por algún motivo no pueden. La ciencia hoy les devuelve la esperanza, pero no es un camino fácil ni desde lo físico, ni desde los costos. 
Este es el testimonio de la periodista Milva Castelini, que celebra la llegada de su bebé luego de años de búsqueda.




Fuente: http://telefenoticias.com.ar/es/news/20120803/camino-vida/10432.shtml



Querida mamá

               El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la comunicación, como: “la transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”. Así mismo, define el lenguaje como: “manera de expresarse; conjunto de señales quedan a entender algo”. A lo largo de una vida, comunicaciones, las hay, en tiempo y forma diferentes, gestuales, emocionales, escritas, orales, primeras y últimas.
               Quizá sea lo primero que se le enseña a un niño tras nacer, la forma de comunicarse, aunque éste, inicialmente, lo haga con un lenguaje muy particular: llorando, riendo, durmiendo. Poco a poco el variopinto conjunto de señales utilizado por el bebé dará paso al lenguaje de las palabras que, generalmente, hará más fluida y menos intuitiva tal comunicación. Bien, pues partiendo de esta premisa comunicacional, que no da lugar a duda, y de tales definiciones académicamente aceptadas, abogo por defender con fervor, ahínco y pasión lo que fue la primera de nuestras comunicaciones, hoy interesadamente desprestigiada por aquellos que pretenden fines sombríos. Me refiero a aquella que tuvo lugar entre nuestra madre y nosotros, en forma de embrión, camino de lo que sería nuestra primera cuna materna: el útero.
               El lenguaje utilizado entonces fue bioquímico, pero en cualquier caso lenguaje: “señales que dan a entender algo”, las cuales, probablemente transmitieran algo así:“Querida Mamá, hola, soy yo, tu hijo, prepárate que voy de camino y necesito tu mejor disposición para que me acojas y protejas durante los próximos nueve meses, prepara mi cuna uterina que voy, ¡no me falles!”.
              Y es que el útero materno se prepara concienzudamente para tal hecho y quien, inicialmente, le insta a ello es el embrión, el embrión pre implantado que lucha por su supervivencia. Y digo que no son pocos los que hoy intentan desprestigiar esta comunicativa realidad con el fin de obtener el “visado” jurídico y social que abra las puertas a sus intereses científicos. Si consiguieran convencer a la autoridad y a la sociedad de que no hay vida en los primeros estadios embrionarios, -en esos días previos a la implantación, tanto en embriones naturalmente fecundados como artificialmente obtenidos-, entonces, podrían manipular, destruir o seleccionar, obteniendo un lucrativo beneficio. De ahí el obstinado empeño en querer ignorar esas primeras señales bioquímicas.
               Pero nunca, y digo NUNCA, una intención podrá eclipsar una realidad, porque nunca se podrá ocultar el rastro biológico de tal comunicación. Así como NUNCA una madre debería poder olvidar cómo se desentendió del mensaje esperanzado que su hijo le transmitió desde el momento de su concepción, es decir desde el primer día de su vida; del mismo modo que NUNCA una madre olvidará esas primeras palabras bioquímicas que durante toda la vida la harán estremecer en recuerdo de aquella vida que escuchó, albergó, cobijó y cuidó hasta el final: 
“Querida Mamá”.